10 recomendaciones para enfrentar los miedos con nuestros hijos

Últimamente, más padres de familia me contactan con la necesidad de canalizar sentimientos de miedo e incertidumbre que, por estos días, han surgido en sus hijos. Después acompañar debidamente a estas familias he decidido compartir diez recomendaciones para abordar los miedos infantiles, generados por la reacción real o imaginaria ante una amenaza.



1. Recordemos que el miedo es normal ya que es una emoción primaria y por tanto es adaptativa y usual. Procuremos, no negar el miedo de los niños, con frases tranquilizadoras del tipo: “¡no te preocupes, no pasa nada!, ¡tener miedo es de tontos!”, el miedo es una emoción innata en el ser humano, la cual mediante una postura de confianza se puede afrontar, utilizando frases del tipo: “¡todo saldrá bien!, ¡eres capas de superarlo!”,” ¡Los cambios son positivos!”

2. Hablar de los miedos es importante para transmitirles tranquilidad, manifestándoles que todos podemos sentir miedo en diferentes momentos de nuestra vida; por tanto, debemos hablar de los miedos que hemos sentido, y normalizarles que estos se pueden afrontar, y así se pueden alejar. Se trata de posibilitar que los niños hablen de lo que les causa temor y buscar estrategias conjuntas para afrontarlos.

3. Acompañar es ser su apoyo, escucharlos atentamente y reflexionar sobre sus sentimientos. Si el niño tiene miedo o incertidumbre hay que acompañarlo amorosamente, transmitirle con seguridad que todo saldrá bien. No obviemos la situación, como si fuera algo sin importancia. Es una emoción muy intensa para que el niño la viva solo. Aunque nosotros la percibamos como algo trivial, eso no significa que lo sea. A los pequeños puede generarles gran malestar.

4. Evitemos utilizar el miedo, como amenaza para corregir conductas, estas en vez de ayudar, les generan un miedo más y haciéndolos temerosos y asustadizos. Si queremos que coma no le digamos: “Si no comes te llevaré al médico y el te pondrá una inyección”; si queremos que sea ordenado no le digamos: “¡si no recoges todos los juguetes ya, no te compro mas juguetes!”.

5. Evitemos las discusiones familiares. Aprendamos a hablar desde las emociones con racionalidad, asertividad, de manera clara y concreta. Hablando de lo que sentimos e intentando conciliar las diferenciases la manera para evitar un ambiente familiar de enojo y de disgusto que confunde y llena de miedo a los niños.

6. Enseñémosle y practiquemos con ellos relajación emocional, a través de la imaginación y la respiración.

PD: Pronto podrás encontrar audios de relajación dirigida para nuestros niños mediante un nuevo Podcast creado para toda la comunidad educativa #FamiliaPioneros

7. Ambientemos con música esta al ser un lenguaje universal tiene grandes efectos positivos en el ser humano:  ayuda a generar armonía, tranquilidad y alegría.  Es importante utilizar la música de mensajes positivos que le agrade a nuestros pequeños.

8. Construyamos cuentos con ellos, en los que les demos un lugar protagónico, desde el cuál puedan cambiar lo que acontece a los personajes, de esta forma les podemos ayudar a elaborar sus propios miedos.

9. Dibujemos los miedos y los cuentos que construimos, de esta forma los pequeños van a darse cuenta que su miedo se puede transformar. El dibujo actúa como un mecanismo de proyección donde se plasman las emociones. No es necesario reflexionar. Solo hay que respirar, fluir y dibujar.

10. Realicemos juegos que permitan la expresión emocional, podemos utilizar diferentes recursos como el arte, la naturaleza y la imaginación, para permitir la descarga y expresión de emociones en distintos momentos del día

Recuerda, ¡Ante la preocupación acción!

Material de apoyo: CUENTO LOS MIEDOS DE MARÍA
La abuela le contó a María, que cuando era chica, la había mordido un perro. A partir de ese momento, María decidió dejar de ver a su amiga Carolina, ya que ella tenía un atemorizante bulldog.
Pensó que con eso iba a resolver el problema del miedo. Pero al poco tiempo se dio cuenta que a las 8 de la mañana pasaba todos los días un paseador de perros por la puerta de su casa.
Pensó que, con no salir a esa hora de su casa, iba a resolver el problema del miedo. ¡Tenés que ver el lío que armó en su casa para que todos los días salgan media hora más temprano al colegio! Pero con eso tampoco alcanzó, ya que en la esquina de su colegio había una veterinaria con unos cachorritos en la vidriera.
¿Adivina lo que hizo María? ¡le hizo dar vuelta a la manzana a la madre todos los días, para no pasar por la puerta de la veterinaria ¡y ni siquiera así logró estar más tranquila!
Un día la mamá de María se cansó y le regaló un perrito a su hija. María el primer día hizo un escándalo horrible. El segundo día no le prestó mucha atención. A la semana siguiente ya estaba todo el día, jugando con el perrito.
¿porqué crees que le pasó eso a María?
Respuesta: A medida que jugaba con el perrito, afrontaba sus miedos paso a paso.
Cuento Los Miedos de María, Tomado de
Bunge, E., Gomar, M. Y Mandil, Javier. Manual de técnicas de Terapia cognitiva con niños y adolescentes.




Escrito por Hirma Sánchez, Psicológa y Gestora de comunidad CELP 
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